Nervio vago, el gran desconocido

Qué tal si te dijera que dentro de nosotros, tenemos un hilo invisible, que conecta nuestra alma, con la tu respiración, con el estómago, con nuestro estado de ánimo, con nuestra calma interior. Ese hilo tiene un nombre científico – NERVIO VAGO.

Desde la antigüedad y alejado del mundo Occidental, fue tratado como el nexo de unión entre el cuerpo físico y el espiritual, es decir, nuestra alma. Expresando todo aquello que sentíamos en nuestro interior a través de la comida, de las emociones, de la salud del corazón y garganta. 

En la actualidad, el Nervio Vago es considerado una parte crucial a la hora de reducir el estrés, controla las funciones y actos involuntarios de nuestro cuerpo. Es el nervio más largo de nuestro cuerpo, conecta desde el bulbo raquídeo (tronco central), pasando por el corazón, pulmones, estómago, intestinos, páncreas, hígado, riñones, bazo y vesícula.

Está dividido en dos, unos a cada lado, pasando por detrás de los oídos y traspasando la garganta a ambos lados.

Aquí se controlan las funciones y los movimientos involuntarios de los órganos.

Si nuestro Nervio Vago no funciona correctamente, podemos tener problemas digestivos, causando vómitos, dolores de cabeza, dificultad al tragar, ronquera, ansiedad…

Nervio vago

¿Se puede recuperar el nervio vago?

Podemos restablecer nuestro Nervio Vago de forma natural. Existen determinadas técnicas que funcionan muy bien como determinadas posturas en Yoga y sobre todo la respiración .La relajación es una parte muy importante para que el sistema parasimpático ayude a cambiar y regular la frecuencia cardiaca.

Otra forma sería con Reflexología Podal, trabajando en ambos pies el punto reflejo de nuestro Nervio Vago y con ello el sistema Nervioso. También oído, garganta y todos aquellos órganos cuya ramificación llegue hasta ellos. Trabajando la columna vertebral y las diferentes ramificaciones desde la parte craneal, reflejada también en ambos pies.

No podía faltar, los puntos de inflexión o botones energéticos reflejados en los pies como pequeños interruptores que ayudarían a conectar desde nuestra parte interior hacia fuera, llegando a un estado de relajación y ayudando conectar esa parte física con la espiritual, a través de ese hilo invisible del que hablé al principio 

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